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No es casualidad nuestro temor a la muerte, nuestro miedo a la soledad ante el vacío del abismo se reja

LA DECISIÓN EQUIVOCADA. Escuchaba el otro día a unas personas de cierta edad madura hablar sobre lo que la vida les había deparado, tenían a su familia, títulos y grados académicos, , proporcionado estos a sus descendientes, comprado una casa, tenido perros, plantado árboles, veían a sus nietos crecer y ellos desde la perspectiva de sus vidas plenas y completas, tenían un vacío existencial absoluto, preguntaban donde se habían equivocado, porque al haber realizado todo lo correcto, y al haber tomado las decisiones responsables y seguras acorde al momento de sus vidas, sentían que todo lo que les rodeaba estaba lleno de fantasmas, y que de alguna manera, el sentimiento de que algo les falto, teniéndolo “todo” ahora les corroía el corazón. ¿Qué es hacer lo correcto entonces? ¿O existe un plan maestro para tener la plenitud y el éxito, o en qué condiciones se puede medir entonces el hacer y el tener? Por mucho tiempo se consideró que el pináculo de la existencia contemporánea era el formar una familia, tener un trabajo, y esperar la hora de la muerte, algunos pocos lograban algo más o fundamentaban todo lo que hacían en esos pilares esenciales, bajo ciertos términos biológicos, claro que la reproducción es la base misma de todos los organismos y la continuación y propagación de la vida, sin embargo, conforme el mundo y las culturas van cruzando ciertos umbrales existenciales, estos pilares que sostuvieron al mundo por generaciones dejan de tener la importancia que llegaron a tener, las personas cambian, si sus necesidades siguen siendo las mismas, pero las estructuras van mutando y adaptándose como organismos vivos, que lo son, para existir sobre tramoyas configuradas de manera irreconocible por miembros de generaciones pasadas, siendo que siempre ha sido así, solo que sufrimos de amnesia selectiva. Entonces, hago todo lo que se me pide, y al final de mis días soy feliz y pleno, gordo de vivencias y satisfecho de emociones, aunque la verdad es que algunos terminan anoréxicos del espíritu, y es entonces que resurge la misma idea que se ha intentado transmitir, somos un todo, lo que nos define como individuos conscientes es la suma de todo lo que somos, nuestros actos al igual que nuestros pensamientos nos definen, es decir, aquellos ancianos desencantados hicieron y lograron todo lo que se les pidió y exigió, sin embargo nunca se dieron tiempo para ellos, nunca exploraron las posibilidades de su desarrollo holístico, y poco a poco se fueron vaciando, ya fuera que lo dieron todo, o que al hacer lo “correcto” fueron dejando partes de si, desmoronándose lentamente con el paso del tiempo. ¿Que será peor entonces? ¿Tenerlo todo y no disfrutar nada, o no tener nada y por lo tanto disfrutarlo todo, o tal vez tener y poder disfrutar sin estar conscientes de ello? Nadie puede decirnos como vivir nuestras vidas, nadie tiene las soluciones definitivas ni mucho menos todas las respuestas, la vida es compleja y extraña, las situaciones que tenemos que afrontar tan diversas como nosotros, así que lo único que nos queda es intentar no tener arrepentimientos, no dejar nada pendiente, porque el tiempo no deja de pasar, nadie, solo los sabios de verdad rejuvenecen, y solo los necios se aferran a la nada y a la soledad como compañía. La tradición nos dice que vale más un minuto vivido con intensidad, que veinte años de una vida sin sentido, nunca es tarde para cambiar , y mucho menos para vivir, y sobre todo, que alguien que sabe que la muerte lo acecha, no tiene tiempo para perder, si nos atrevemos a vivir bajo la premisa de que VIVIR es el sentido de la vida, y no ninguna superstición inalcanzable, de que es en esta vida donde forjamos nuestros paraísos e infiernos personales y no en algún otro plano imaginario, y sobre todo si no cargamos más de lo que somos capaces de soportar, no habrá ni remordimientos ni recriminaciones hacia los demás y mucho menos hacia nosotros mismos, en tus manos se encuentra la verdad de tu existencia, lo correcto es, lo que te da más de lo que te quita, y en el conocer esto y actuar acorde a esta revelación, radica un verdadero misterio, y una potente verdad. No es el ser felices o el poseer mil cosas, sino el estar de acuerdo con nosotros mismos, sin reventarnos mil veces contra la roca hasta que ella o nosotros ceda primero.